• La falta de personal en la Delegación de Cultura, obliga a un sobre esfuerzo a sus técnicos, a las arcas municipales y a los proveedores de servicios o productos

En unas horas va a producirse en el Pleno del Ayuntamiento de Getafe la votación de varios reconocimientos de crédito. Se trata de una figura legal excepcional (que en Getafe ya es norma habitual Pleno a Pleno) para justificar, y por tanto abonar, gastos que no tienen la debida formalidad legal. Les cuento un caso.

Es 27 de octubre de 2017 y una técnico de la Delegación de Cultura estampa su firma en un informe, supongo que con la esperanza de encontrar solución al desolador panorama laboral que se encuentra a su alrededor.

Tras ese informe llega otro el 22 de noviembre de 2017, también rubricado con cierta desesperación según denotan sus palabras, sobre los retrasos en la tramitación de expedientes, que tenía que haber informado el Jefe de Sección. Si es que lo hubiera, que no es el caso, manifestando con ello una insuficiencia de recursos humanos existentes. Estos informes se encuentran de forma pública en el expediente de reconocimiento extraordinario de crédito.

Vamos al meollo. La técnico que suscribe los informes tiene entre sus manos casi 400 expedientes, entre contratos menores, autorizaciones de espacio para espectáculos en el Teatro Federico García Lorca, en el Espacio Mercado, convenios, contratos de patrocinio, exposiciones, cursos, campañas escolares, Cultura Inquieta, FITEC, Getafe Negro… actividades musicales tanto en el propio Teatro como en el Hospitalillo o la Catedral. Todo eso sin contar con concursos, premios, subvenciones, fiestas de los barrios, las propias fiestas patronales o de Navidad. Un volumen ingente de expedientes y documentación que ha de supervisar o informar una única persona, cuando anteriormente esas mismas labores las realizaban dos funcionarios. Mal empezamos.

Vayamos a la parte administrativa. Un jefe de Negociado Administrativo y tres auxiliares administrativos, los cuales resultan insuficientes para toda la burocracia que han de gestionar, son los que se baten el cobre a diario. La cosa sigue pintando muy mal.

De ese personal administrativo, una persona se ha de ausentar un tiempo indeterminado por una intervención quirúrgica, sin tener una fecha estimada de vuelta, y otra tiene que ausentarse justificadamente por temas médicos de forma habitual de su puesto de trabajo. Por si fuera poco, una de las auxiliares administrativas, además de su trabajo, ha de realizar funciones de caja (taquillas e ingresos), finalizando su contrato el 31 de diciembre del 2017, sin que se tuviera noticias del refuerzo con una nueva contratación.

Y todo ello, con esfuerzos importantes a nivel personal, que hacen que por ejemplo, una técnico solo disfrute de 15 días de vacaciones para no retrasar el trámite de facturas a tramitar. Sí, parece que en Cultura hay un problema grave por falta de personal.

Vamos a 2018. Mes de febrero. La ausencia, por enfermedad prolongada como ya se avisaba, de una de las personas de administración obliga a la redacción de otro informe. En él se piden “medidas con carácter de urgencia reforzando el personal administrativo a la mayor brevedad posible”. No hay respuesta al otro lado. Los expedientes se amontonan.

Pero un día, en pleno mes de agosto de 2018, sí se produce una contratación en la Delegación de Cultura. Saquemos el champán y el confeti. Se trata de la contratación de un nuevo asesor que, aunque ocupará su puesto en Cultura, desempeñará sus servicios en la Delegación del Mayor. Vaya, falsa alarma.

El nuevo asesor es el exportavoz del PSOE de Torrejón de Ardoz, que ha tenido un ligero “problemilla” con sus propios compañeros de partido y se ha quedado en el paro. Raudos, sus amigos en el Gobierno Municipal del PSOE, esta vez sí de forma urgente, han tomado medidas para que pueda seguir percibiendo un sueldo de las arcas municipales (más de 46.400€ anuales). Para eso están los amigos.

El final de la historia es triste. Entre esos casi 400 expedientes de los que hablábamos al principio estaba, supongo, el nuevo contrato para la prestación de servicios de iluminación y sonido en el teatro municipal. El anterior había caducado después de estar dos años en vigencia, prorrogados por otros dos. En total cuatro. Pasado ese plazo “alguien” decidió de forma verbal (algo expresamente prohibido en la contratación pública) que siguiera la empresa que lo venía prestando mientras se ponía en marcha el nuevo contrato público. La empresa presentó su factura y, como no había contrato, se llevó en un reconocimiento extrajudicial de crédito del Pleno donde los partidos de la oposición votaron en contra del abono, lo que al final ha supuesto después de pasar por los tribunales, el pago de más de 9.500€ en intereses a la empresa, más los 88.865,56€ de la factura. Un dineral que podría haberse evitado en varias fases del proceso.

Por cierto, en unas horas se votará otro reconocimiento extrajudicial de crédito de la Delegación de Cultura, que trae de la mano otro informe solicitando personal para la Delegación que quedará en algún cajón perdido.

Pero es que esta vez ya no hay amigos que colocar de Torrejón de Ardoz.